Federico García Lorca
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Federico García Lorca
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Nacimiento
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5 de junio de 1898
Fuente Vaqueros, Granada, España
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Defunción
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18 de agosto de 1936
(38 años)
Entre Víznar y Alfacar, Granada, España
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Nacionalidad
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Español
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Ocupación
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Poeta, dramaturgo
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Período
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Siglo XX
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Movimientos
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Generación del 27
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Firma
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Federico García Lorca
(Fuente Vaqueros, Granada, 5 de junio de 1898 entre Víznar y Alfacar, Granada, 18
de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también
conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación
del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura
española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las
cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió fusilado tras el golpe de estado que dio origen
a la Guerra Civil Española.
Biografía
Casa natal de Federico García Lorca, en Fuente Vaqueros.
Nació en el municipio de Fuente
Vaqueros, Granada (España), en el seno de una familia de
posición económica desahogada, el 5 de
junio de 1898, y fue bautizado con el nombre de
Federico del Sagrado
Corazón de
Jesús García Lorca; su
padre fue Federico García Rodríguez (1859-1945), un hacendado, y su madre,
Vicenta Lorca Romero (1870-1959) fue la segunda esposa de su padre, maestra de escuela que fomentó el gusto
literario de su hijo.
En 1909, cuando tenía once
años, la familia se mudó a la ciudad de Granada. En su adolescencia, se
interesó más por la música que por la literatura, de hecho estudió piano con
Antonio Segura Mesa y entre sus amigos de la universidad lo conocían más como
músico que por escritor novel.
Juventud y primeras obras
En 1914 se matriculó en la Universidad de Granada para estudiar las carreras de Filosofía y Letras y de Derecho. Durante esta época, el joven Lorca
se reunía con otros jóvenes intelectuales en la tertulia "El Rinconcillo" del café Alameda.
En la Universidad recibió
clases de Domínguez Berrueta, profesor de Teoría de la Literatura y de las
Artes, el cual llevó a Lorca y a sus compañeros de viaje por Baeza, Úbeda,
Córdoba, Ronda, León, Burgos y Galicia. Estos viajes por distintas partes de
España fueron los que despertaron su vocación como escritor. De hecho, fruto de
esto surgió su primer libro en prosa "Impresiones y paisajes",
publicado en 1918, una pequeña antología de sus mejores páginas en prosa sobre
temas políticos y sobre sus intereses estéticos
Vida en la residencia de estudiantes
En la primavera de 1919, varios
de sus amigos de "El Rinconcillo" se trasladaron a Madrid, y Lorca,
gracias a la ayuda de Fernando de los Ríos, quien le ayudó a convencer a sus
padres a seguir sus estudios en la Residencia
de Estudiantes, no tardó en unirse a ellos. Así pasó el poeta a formar parte de
esta institución.
La Residencia de Estudiantes
era en aquella época un hervidero intelectual, que acogió a figuras de la talla
de Albert
Einstein, John
Maynard Keynes o Madame Curie, lo que influiría enormemente
en la formación intelectual de Lorca. De esta forma, entre los años 1919 y
1926, se relacionó con muchos de los escritores e intelectuales más importantes
de España, como Luis
Buñuel, Rafael
Alberti o Salvador Dalí.
Entre 1919 y 1921, Lorca
publicó Libro
de poemas, compuso sus primeras Suites,
estrenó El
maleficio de la mariposa (un
absoluto fracaso) y desarrolló otras piezas teatrales. También durante esta
etapa, gracias otra vez a la ayuda de Fernando de los Ríos, tuvo ocasión de
conocer a Juan
Ramón Jiménez, que influiría en su visión de la poesía y con el que llegaría a
tener mucha amistad.
En mayo de 1921, Lorca volvió a Granada, teniendo así la oportunidad de
conocer al maestro Manuel
de Falla, que se había instalado en la ciudad en septiembre del año anterior.
Su amistad les llevó a emprender varios proyectos en torno a la música, el cante jondo, los títeres, y otras actividades artísticas
paralelas. Ese mismo año, Lorca escribió el Poema del cante jondo, obra
que no se publicaría hasta diez años después. Esos años en Granada giraron
alrededor de dos focos culturales: Falla y la tertulia de "El
Rinconcillo".
El 6 de enero de 1923,
festividad de los Reyes
Magos, Falla participó en una fiesta privada montada por Federico, Adolfo Salazar y Hermenegildo
Lanz, dedicada a dos niñas de la familia, su hermana Isabel y Laura, la hija de Fernando de los Ríos. Se representó una adaptación lorquiana para títeres de cachiporra del cuento andaluz "La niña que riega
la albahaca y el príncipe preguntón", un entremés atribuido a Cervantes y el Misterio de los Reyes Magos, un auto sacramental del siglo XIII, para el que Falla había
colaborado en la composición de la música
incidental. Aquel mismo año,
Lorca y Falla trabajaron en una opereta lírica, "Lola, la comedianta",
obra que nunca terminaron.
En 1925 viajó a Cadaqués para pasar la Semana Santa en casa de su amigo Salvador Dalí. Esta
visita y otra más larga en 1927 marcaron profundamente la vida y obra de
ambos. Fruto de esta intensa amistad fue la Oda a Salvador Dalí, obra que se
publicó en la Revista de Occidente en 1926. Además, fue el mismo Dalí el que
animó al escritor a iniciarse en la pintura, consiguiendo que en 1927
presentase su primera exposición en las Galeries Dalmau de Barcelona. Por su parte, Lorca alentó a
Dalí como escritor.
Generación del 27
El término parte de la fecha de
diciembre de 1927, cuando se reúnen varios poetas españoles en Sevilla, en un
acto organizado por la Sociedad Económica de Amigos del País para conmemorar los trescientos años de la
muerte de Luis de Góngora. Este
escritor influyó enormemente en la poesía de Lorca, ejemplo de ello son las
obras La
sirena y el carabinero o el Romancero gitano. Cabe
destacar que esta reunión es el origen de lo que algunos llaman la Generación
del 27 en la que se incluyen escritores como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio
Prados.
No todos los estudiosos
reconocen el concepto de generación a la Generación del 27 al no cumplir los
criterios establecidos por el historiador Julius Petersen (fechas de nacimiento próximas; formación
educativa semejante; buenas relaciones entre ellos; fecha próxima en la
publicación de sus primeras obras; hecho histórico generacional; ideas comunes;
lenguaje generacional; presencia de un guía ideológico; y anquilosamiento de la
generación anterior). Algunos han propuesto un cambio de nombre como Generación
de la Dictadura, Generación Guillén-Lorca, Generación de 1925, Generación de
las Vanguardias, Generación de la amistad, etc. Sin embargo, es un término muy
admitido por comodidad y costumbre.
Este grupo se caracteriza por
fundir las formas de la poesía tradicional (neopopularismo) con los movimientos
de vanguardia; por tratar los mismos temas de una manera similar (la muerte en
sentido trágico; el amor como fuerza que da sentido a la vida; preocupaciones
sociales como la injusticia, la miseria, etc.), por el uso de la metáfora y la
imagen; etc.
Volviendo a la vida de Lorca,
se puede decir que la etapa de 1924 a 1927 fue el momento en el que el escritor
llegó a su madurez como poeta.
Sin embargo, también es en esta
época cuando Federico García Lorca vive, según sus palabras, «una de las crisis
más hondas de mi vida», a pesar
de que sus obras Canciones y Primer
romancero gitano, publicados en 1927 y 1928 respectivamente, están gozando de
gran éxito crítico y popular. Esta crisis fue provocada por varios
acontecimientos en su vida. Por un lado, con el éxito del Romancero gitano,
comenzó a verse a Lorca como costumbrista, defensor de los gitanos, ligado al
folclore andaluz. Éste se quejaba en una carta a Jorge Guillén diciendo: «Me va
molestando un poco mi mito de gitanería. Los gitanos son un tema. Y nada más.
Yo podía ser lo mismo poeta de agujas de coser o de paisajes hidráulicos.
Además, el gitanismo me da un tono de incultura, de falta de educación y de
poeta salvaje que tú sabes bien no soy. No quiero que me encasillen. Siento que
me va echando cadenas». Y, por
otro lado, se separó de Emilio
Aladrén, un escultor con el que había mantenido una intensa relación afectiva.
Además, esta crisis debió agravarse cuando Lorca recibió las duras críticas de
Dalí y Luis Buñuel sobre el Romancero
gitano. A pesar
de esto, Lorca siguió trabajando y comenzando nuevos proyectos, como la revista Gallo de la que sólo se publicaron dos números o
la obra Amor de
don Perlimplín con Belisa en su jardín, la cual intentó estrenar en
1929 pero fue prohibida por la censura de la Dictadura de Primo de Rivera.
Viaje a Nueva York
En 1929, Fernando de los Ríos
propuso a Lorca que le acompañase en su viaje a Nueva York. Éste aceptó viendo
la oportunidad de aprender inglés, renovar su obra y de vivir en el extranjero
por primera vez; él mismo describió su estancia en Nueva York como "una de
las experiencias más útiles de mi vida". En esta época inició Poeta en Nueva York, que
no se publicó hasta cuatro años después de su muerte.
En 1930 dejó Nueva York para
mudarse a la ciudad de La
Habana en
Cuba, donde exploró la cultura y la música cubana y trabajó en nuevos proyectos
como El
público y Así que pasen cinco años.
"La Barraca" ambulante
De vuelta en España y con la
instauración de la Segunda República en 1931, comenzó una nueva etapa para
Lorca. El escritor codirigió con Eduardo
Ugarte La
Barraca, un grupo de teatro universitario que representó obras teatrales del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega, Miguel de Cervantes) por ciudades y pueblos
de España. El proyecto se frustró con el estallido de la guerra civil española.
En Latinoamérica
En 1933 la compañía de Lola
Membrives estrenó en Buenos Aires la obra Bodas de sangre con un gran éxito
popular. Por ello, Lorca recibió la invitación de Lola Membrives y de su marido
para viajar a esta ciudad. Allí, consiguió triunfar profesionalmente y, gracias
a esto, consiguió su independencia económica. A lo largo de los seis meses que
permaneció en Buenos Aires, tuvo la oportunidad de dirigir Bodas de sangre, la
cual fue representada más de ciento cincuenta veces, Mariana Pineda, La
zapatera prodigiosa, El Retablillo de don Cristóbal y una adaptación de
"La dama boba" de Lope de Vega. También durante este tiempo tuvo la
ocasión de dar varias conferencias y de hacer nuevas amistades como Pablo Neruda, Juana de Ibarbourou y Ricardo
Molinari, Salvador Novo, y Pablo Suero.
Cuando García Lorca volvió de
nuevo a su país natal, en 1934, vivió los dos años que le quedaban
intensísimamente. Terminó obras como Yerma, Doña Rosita la Soltera, La casa de
Bernarda Alba y Llanto por Ignacio Sánchez Mejías; revisó obras como Poeta en
Nueva York, Diván del Tamarit y Suites; hizo un viaje a Barcelona para dirigir
algunas de sus obras, recitar sus poemas y dar conferencias; siguió
representando obras con La Barraca; organizó clubes de teatro; etc. También
tuvo una gran estadía en Montevideo, Uruguay, donde terminó de escribir un par
de obras y tenía contacto con los artistas locales, tales como Juana de
Ibarburú. Sin embargo, es también en este momento cuando en España se empieza a
vivir una época de violencia e intolerancia. La situación política era
insostenible. Estaba a punto de estallar la Guerra Civil española.
Últimos días y fusilamiento
Colombia y México,
cuyos embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima de un atentado
debido a su puesto de funcionario de la República, le ofrecieron el exilio, pero Lorca rechazó las ofertas
y se dirigió a la Huerta
de San Vicente para
reunirse con su familia. Llegó allí el 14 de julio de 1936, tres días antes de
que estallara en Melilla la sublevación militar contra la República. El día 20,
el centro de Granada estaba en poder de las fuerzas falangistas y el cuñado de
Federico y alcalde de la ciudad, Manuel Fernández-Montesinos, fue arrestado en
su despacho del ayuntamiento. Sería fusilado un mes más tarde.
En esos momentos políticos
alguien le
preguntó sobre su preferencia política y él manifestó que se sentía a su vez
católico, comunista, anarquista, libertario, tradicionalista y monárquico. De
hecho nunca se afilió a ninguna de las facciones políticas y jamás discriminó o
se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna cuestión política. Conocía
al líder y fundador de la Falange
Española, José
Antonio Primo de Rivera, muy aficionado a la poesía. El propio Lorca dijo de él al joven Gabriel Celaya, en marzo de 1936:
José
Manuel es
como José Antonio. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él?
Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le
conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él.
Esta declaración es entendida
por los estudiosos como una exageración o una broma, como lo apuntó el propio
Celaya al relatar esta anécdota. Al describir la escena, resume las
consecuencias dramáticas de la actitud insensata de García Lorca:
Federico
se reía. Creía que aquello no era más que una travesura de niños. No veía nada
detrás. Se reía como de una buena broma. Pero esa risa, esa confianza en que el
hombre es siempre humano, ese creer que un amigo, fascista o no, es un amigo,
le costó la muerte. Porque fueron unos amigos, amigos que él contaba entre sus
mejores, quienes en el último momento resultaron ser ante todo y sobre todo
fascistas.
Se sentía, como dijo al periodista
y caricaturista Luis
Bagaría en una
entrevista para El Sol de Madrid poco antes de su muerte,
íntegramente español, pero «antes que esto hombre del mundo y hermano de
todos».
Yo
soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites
geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy
hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista,
abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos.
El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la
siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de
todos. Desde luego no creo en la frontera política.
En Granada buscó refugio en
casa de la familia de su amigo el poeta Luis Rosales, donde se sentía más seguro ya
que dos de sus hermanos, en los que confíaba, eran destacados falangistas. A pesar de ello, el 16 de agosto de 1936,
se presentó allí la Guardia
Civil para
detenerlo. Acompañaban a los guardias Juan Luis Trescastro Medina, Luis
García-Alix Fernández y Ramón
Ruiz Alonso, exdiputado de la CEDA,
que había denunciado a Lorca ante el gobernador
civil de
Granada José
Valdés Guzmán. Valdés consultó con Queipo
de Llano lo que
debía hacer, a lo que este le respondió: «Dale café, mucho café». Según el historiador Ian Gibson, se acusaba al poeta de «ser
espía de los rusos, estar en contacto con éstos por radio, haber sido
secretario de Fernando
de los Ríos y ser
homosexual». Fue
trasladado al Gobierno Civil, y luego al pueblo de Víznar donde pasó su última noche en una cárcel
improvisada, junto a otros detenidos.
Después de que la fecha exacta
de su muerte haya sido objeto de una larga polémica, parece definitivamente
establecido que Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada
del 18 de agosto, en el
camino que va de Víznar a Alfacar.
Su cuerpo permanece enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos
parajes, junto con el cadáver de un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los
de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas,
ejecutados con él. Trescastro presumiría después de haber participado
personalmente en los asesinatos, recalcando la homosexualidad de Lorca. La fosa se encuentra en el paraje de Fuente Grande, en el municipio de Alfacar.
Después de su muerte
Después de su muerte se
publicaron Primeras
canciones y Amor de Don Perlimplín con Belisa en su
jardín.
Una de las obras más
estremecedoras sobre el hecho de su muerte es el poema «El crimen fue en
Granada», escrito por Antonio
Machado en
1937. En el otro bando, el periódico falangista de San Sebastián, Unidad, publicó el 11 de marzo
de 1937, una sentida elegía firmada por Luis Hurtado Álvarez y titulada «A la España imperial le han
asesinado su mejor poeta».
Una de las biografías sobre
Federico García Lorca más documentadas, controvertidas y populares es el best-seller publicado en 1989 y titulado Federico
García Lorca:
A life (Vida pasión y muerte de Federico García
Lorca, edición en español en 1998), del hispanista de origen irlandés Ian Gibson.
En 2009, en aplicación de la ley para la recuperación de la memoria
histórica aprobada por el gobierno de José
Luis Rodríguez Zapatero, se abrió la fosa donde supuestamente descansaban los
restos del poeta, sin encontrarse nada.
En mayo de 2012 salió a la luz
su última carta, dirigida a su amigo íntimo, el escritor y crítico Juan Ramírez de Lucas.
En 2014 se iniciaron trabajos
de localización de la fosa donde fue enterrado y de identificación de cuerpos,
aunque dada la negativa de la familia del poeta parece improbable la exhumación
de su cuerpo
Obra
El universo lorquiano se define
por un palpable sistematísmo: la poesía, el drama y la prosa se alimentan de
obsesiones —amor, deseo, esterilidad— y de claves estilísticas constantes. La
variedad de formas y tonalidades nunca atenta contra esa unidad cuya cuestión
central es la frustración.
Estilo
Los símbolos: de acuerdo con su
gusto por los elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente símbolos en
su poesía. Se refieren muy frecuentemente a la muerte aunque, dependiendo del
contexto, los matices varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:
·
La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca. Su significación
más frecuente es la de muerte, pero también puede simbolizar el erotismo, la
fecundidad, la esterilidad o la belleza.
·
El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad. Cuando está
estancada, representa la muerte.
·
La sangre: representa la vida y, derramada, es la muerte.
Simboliza también lo fecundo, lo sexual.
·
El caballo (y su jinete): está muy presente en toda su obra,
portando siempre valores de muerte, aunque también representa la vida y el
erotismo masculino.
·
El toro: García Lorca era aficionado a los toros; según sus
palabras : "Creo que
los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo. Es el drama puro en que
el cual el español derrama sus mejores lágrimas y su bilis. Es el único sitio a
donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora
belleza (...) "
·
Las hierbas: su valor dominante, aunque no único, es el de ser
símbolos de la muerte.
·
Los metales: también su valor dominante es la muerte. Los
metales aparecen bajo la forma de armas blancas, que conllevan siempre
tragedia.
La metáfora: es el
procedimiento retórico central de su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja metáforas muy
arriesgadas: la distancia entre el término real y el imaginario es
considerable. En ocasiones, usa directamente la metáfora pura. Sin embargo, a
diferencia de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido de que su poesía
se caracteriza por una gran condensación expresiva y de contenidos, además de
frecuentes elipsis.
Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos de la realidad,
transmiten efectos sensoriales entremezclados, etc.
El neopopularismo: aunque Lorca asimila sin
problemas las novedades literarias, su obra está plagada de elementos
tradicionales que, por lo demás, demuestran su inmensa cultura literaria. La música y los cantos tradicionales son presencias constantes en
su poesía. No obstante, desde un punto de vista formal no es un poeta que
muestre una gran variedad de formas tradicionales; sin embargo, profundiza en
las constantes del espíritu tradicional de su tierra y de la gente: el desgarro
amoroso, la valentía, la melancolía y la pasión.
Poesía
La obra poética de Lorca
constituye una de las cimas de la poesía de la Generación del 27 y de toda la literatura española. La poesía lorquiana es
el reflejo de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a distintos
autores, tradiciones y corrientes literarias. En esta poesía conviven la tradición popular y la culta. Aunque es difícil
establecer épocas en la poética de Lorca, algunos críticos diferencian dos
etapas: una de juventud y otra de plenitud.
·
Época de juventud
Aquí se incluyen sus primeros
escritos: Impresiones
y paisajes (en
prosa, aunque sin embargo muestra procedimientos característicos del lenguaje
poético) y Libro
de poemas (escrito
bajo el influjo de Rubén
Darío, Antonio
Machado y Juan Ramón Jiménez); en este poema García
Lorca proyecta un amor sin esperanza, abocado a la tristeza.
La Diputación de Granada editó
en 1986 una antología poética, seleccionada, presentada y anotada por Andrew A.
Anderson (ISBN 84-505-3425-9). Esta antología aporta Suites (1920–1923) y Poemas en prosa (1927–1928). En Suites se encuentra «Cancioncilla del niño que no
nació» (pág. 71), y en Poemas
en prosa «Degollación
de los Inocentes» (pág. 150). En estos escritos el poeta hace referencia al
drama del aborto.
La viudita y el Conde Cabra,
basada en una historia real y que llegó a sus oídos a través de una canción
infantil
·
Época de plenitud
Comienza con el Poema del cante jondo (1921) que, mediante la unidad temática,
formal, conceptual y la expresión de los sentimientos, debida en parte a su
inspiración folclórica, describe la lírica
neopopularista de la Generación del 27.
En Primeras canciones (1936) y Canciones (1927) emplea las mismas formas: la canción y el romance. Los temas del tiempo y la muerte se
enmarcan en el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes lunares.
La muerte y la incompatibilidad
moral del mundo gitano con la sociedad burguesa son los dos grandes temas del Romancero
gitano. Destacan los procedimientos habituales de poesía de origen popular,
y la influencia del compositor Manuel de Falla. No se trata de una obra
folclórica; está basada en los tópicos con que se asocia lo gitano y andaluz.
Lorca eleva al personaje gitano al rango de mito literario, como después hará también con el negro y el judío en Poeta
en Nueva York. En el Romancero
gitano emplea
el romance, en sus variantes de novelesco, lírico y dramático; su lenguaje es
una fusión de lo popular y lo culto.
Lorca escribió Poeta en Nueva York a partir de su experiencia en EE. UU.,
donde vivió entre 1929 y 1930. Para Lorca la civilización moderna y la
naturaleza son incompatibles. Su visión de Nueva York es de pesadilla y desolación, propia de un
mal sueño. Para expresar la angustia y el ansia de comunicación que lo
embargan, emplea las imágenes visionarias del lenguaje surrealista. Su libertad expresiva es
máxima, aunque junto al verso
libre se
advierte el uso del verso medido (octosílabo, endecasílabo y alejandrino).
El Diván del Tamarit (1940) es un libro de poemas de atmósfera o
sabor oriental, inspirado en las colecciones de la antigua poesía arábigo-andalusí. El tema central es el del
amor sujeto a experiencias frustrantes y amargas; su lenguaje está muy próximo
al de Poeta
en Nueva York.
Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (1935) es una elegía de incontenible dolor
y emoción que actúa de homenaje al torero sevillano que tanto apoyó a los
poetas de la Generación
del 27.
La obra poética de García Lorca
se cierra con Seis
poemas gallegos y la
serie de once poemas amorosos titulada Sonetos
del amor oscuro. Lorca siempre ha contado con el respeto y admiración
incondicional de los poetas de generaciones posteriores a la Guerra Civil. Considerado un poeta maldito, su influencia se ha dejado sentir
entre los poetas españoles del malditismo.
Libros de poesía
·
Libro de poemas (1921)
·
Poema del cante jondo (1921)
·
Oda a Salvador Dalí (1926)
·
Romancero gitano (1928)
·
Poeta en Nueva York (1930)
·
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
·
Seis poemas galegos (1935)
·
Diván del Tamarit (1936)
·
Sonetos del amor oscuro (1936)
Teatro
El teatro de García Lorca es,
con el de Valle-Inclán,
el de mayor importancia escrito en castellano en el siglo XX. Es un teatro poético, en el
sentido de que gira en torno a símbolos medulares —la sangre, el cuchillo o la
rosa—, de que se desarrolla en espacios míticos o presenta un realismo
trascendido, y de que, en fin, encara problemas sustanciales del existir. El
lenguaje, aprendido en Valle-Inclán, es también poético. Sobre Lorca influyen
también el drama modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo
organizado de la canción popular), el calderoniano (desmesura trágica, sentido de la alegoría)
y la tradición de los títeres.
La producción dramática de Lorca puede ser agrupada en cuatro
conjuntos: farsas, comedias «irrepresentables» (según el autor), tragedias y dramas.
Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928,
destacan La
zapatera prodigiosa, en la que el ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto, cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su
jardín, complejo ritual de iniciación al amor, que anuncia los «dramas
irrepresentables» de 1930 y 1931: El
público y Así que pasen cinco años, sus
dos obras más herméticas, son una indagación en el hecho del teatro, la revolución y la presunta homosexualidad —la primera— y una exploración —la segunda—
en el ser humano y en el sentido del vivir.
Consciente del éxito de los
dramas rurales poéticos, Lorca elabora las tragedias Bodas de sangre (1933) y Yerma (1934), conjugación de mito, poesía y
sustancia real.
Los problemas humanos
determinan los dramas. Así, el tema de la «solterona» española (Doña Rosita
la soltera, 1935), o el de la represión de la mujer y la intolerancia en La casa
de Bernarda Alba (1936),
para muchos la obra maestra del autor.
Obras teatrales
·
El maleficio de la mariposa (1921)
·
Mariana Pineda (1927)
·
La zapatera prodigiosa (1930)
·
Retablillo de Don Cristóbal (1928)
·
El público (1930)
·
Así que pasen cinco años (1931)
·
Amor de don Perlimplín con Belisa en su
jardín (1933)
·
Bodas de sangre (1933)
·
Yerma (1934)
·
Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las
flores (1935)
·
La casa de Bernarda Alba (1936)
·
La fuerza de la sangre (inacabada)
(1936)
Prosa
·
Impresiones y paisajes (1918)



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