El amigo invisible
Soy el amigo invisible de todas
las personas, aunque algunas no lo sepan, pero solo tengo un amo: Pablo.
Era 15 de Mayo, un día muy especial, ya que íbamos a ir a Córdoba.
Por la mañana muy temprano, desperté a mi amo Pablo, para ir al colegio y
coger el autobús. Llegó la hora de que mi amo y yo subiéramos al autobús y cogiéramos
asientos, pero mi amo me pidió, por telepatía, que no me sentara a su lado, ya
que ese sitio lo ocuparía un amigo suyo.
En fin, me puse en la zona de las maletas, único sitio que quedaba libre.
El viaje se me hizo un poco largo, ya que no tenía a nadie con quien
hablar. Mereció la pena, ya que Córdoba era una ciudad muy bonita, la Mezquita
Catedral, también es uno de los monumentos más impresionantes que he visto y
mira que he visto muchos.
Pablo, sus amigos : Josemi, Pedro y Josan, y yo, nos fuimos a dar una
vuelta por todo Córdoba a buscar un colgante que quería Josan.
Yo cansado de buscar me fui volando a ver todo Córdoba.
Como hacía mucho calor, Pablo y sus amigos decidieron mojarse la cabeza en
una fuente, el conque es que uno se pasó de la raya, y no se mojó tan solo la
cabeza.
Una de las mejores cosas que tengo yo, es que, a pesar de que hiciese mucha
calor, a mí no me afecta.
La vuelta se me hizo mucho más corta, ya que decidí, en vez de quedarme en
la zona de las maletas, andar por el pasillo central del autobús aprovechando
de que no me ven.
Espero que hayáis disfrutado de mi historia, ya que esa era mi intención.
¡Chao!
El amigo invisible.
ok
ResponderEliminar