martes, 1 de marzo de 2016

CREPES

Normalmente los crepes están hechos de harina de trigo o blanca y son panqueques muy delgados servidos solos, con una cobertura simple o con una variedad de rellenos. Los crepes son un plato nacional en Francia, disfrutados en todo el país. En cualquier ciudad, los vendedores de crepes están por la calle, cada uno vendiendo recetas especiales de su propiedad. Abundan las historias sobre sus orígenes, una cocina hecha leyenda. Incluso se dice que el rey Eduardo VII declaró que comiendo panqueques podría "reformar a un caníbal en un caballero civilizado".



 Orígenes del crepe


   Aunque a ciencia cierta es originaria de Francia, sobre su creación se ha discutido mucho, aunque la tendencia generalizada es admitir que fue un hecho accidental o casual, las referencias más conocidas sugieren que era uno de los platos preferidos del rey Eduardo VII, pero esto se infiere debido a la supuesta vinculación que tuvo en su creación.
    La mayoría de las investigaciones rastrean el origen de los crepes en la región británica (Bretaña) del noroeste francés. Sin embargo, la mayoría de los antropólogos te dirán que para comprender los orígenes de los crepes tienes que comprender la historia del panqueque, a donde todo comenzó. Un crepe, en este caso, es simplemente la palabra francesa para un panqueque muy delgado. El término se originó del latín "crispus", que significa una textura plana y casi crujiente. Originalmente, los franceses se referían a ellos como "galletas crujientes" o tortas planas. Al comienzo, ni siquiera tenían relleno, pero en su lugar eran hechas con harina de manteca de trigo y se servían como un pan. En esa época esta harina de trigo estaba disponible y era accesible, mientras que la harina blanca era un lujo reservado para los aristócratas y la realeza.      En la actualidad, crepe se usa tanto para el panqueque como para el relleno.

Una delicia internacional


   Sin embargo, los crepes no son un invento puramente francés. Las culturas de todo el mundo disfrutan de los panqueques con rellenos sabrosos, algunos de tiempos prehistóricos. Los arqueólogos a menudo coinciden en que se servían varias formas de panqueques como el primer producto cereal que combinaba harina y las proteínas disponibles para formar una comida altamente nutritiva. En la actualidad, se disfrutan varias formas de crepes en todo el mundo, desde Suecia hasta África y por India. Si estás familiarizado con los platos indios, seguramente hayas escuchado de las dos, los panqueques finos hechos con cebollas, hierbas y especias. ¿Qué tal las tortillas en México? También tienes el pannkako sueco, el pfankuchen alemán y el pannekoeken holandés sólo por nombrar algunos.

Un evento nacional


   En Francia, el crepe tiene todo un nuevo significado para los locales. Son el centro de un evento nacional. Marca tu calendario para el 2 de febrero y vuela a Francia a donde encontrarás a los franceses celebrando una fiesta conocida como La Chandeluer. El día se marca en todas las casas realizando crepes y haciendo concursos de crepes. La tradición antigua marca que si sostienes una moneda de oro en tu mano mientras das vuelta un crepe y lo atrapas con la sartén, no tendrás problemas de dinero para el año siguiente. En lugar de monedas de oro, en la actualidad los franceses compran monedas especiales para la ocasión.

Crepes Suzette


   Uno de los platos más famosos que evoluciona de los crepes es el crepe Suzette, hecho con un flameado de salsa de naranja. Esta historia en sí misma es una leyenda. Una historia que ha surgido con los años es que un chef aprendiz de nombre Henri Charpentier, mientras estaba trabajando en el Café de París en Mónaco tuvo la idea en 1895 a los 14 años. Según la memoria del chef, insiste en que incendiar el plato fue un accidente, pero que cuando lo probó fue una "melodía deliciosa". Henri ha realizado el plato para el príncipe de Gales, que luego se convirtió en el rey Eduardo VII. Henri nombró el plato como a una dama joven que acompañaba al príncipe de Gales durante el pedido, cambiándolo del origina crepes de la princesa. Desde entonces, los crepes Suzette se han convertido en uno de los postres más celebrados de Francia y también son famosos en todo el mundo.

Historia


   La historia más difundida sobre el origen de la crêpe suzette cuenta que el Príncipe de Gales, frecuentemente pasaba el invierno en la Costa Azul francesa, en Montecarlo, un día en compañía de un grupo de personas fueron a comer. Mientras el maitre preparaba las crêpes para el postre, se derramó e incendió por descuido el licor de mandarina que había cerca. El asustado maître probó el resultado y tenía buen sabor, por lo que animosamente, las sirvió dobladas dos veces y las presentó como nueva creación; el Príncipe de Gales quedó entusiasmado y aunque el maitre las bautizó como “Crêpe Princesse”, el príncipe decidió que se llamaran en honor de la niña de uno de los acompañantes, cuyo nombre era Suzette.
   Esta historia es la más difundida y aceptada sobre el origen de la crêpe Suzette, la discrepancia radica en quién fue el maitre que se equivocó y dio origen a tan famoso plato. El chef del multimillonario Rockefeller en los Estados Unidos, Henri Charpentier, se atribuyó ser el maitre que se equivoco y creó accidentalmente la crêpe Suzette en 1896; esto ha sido refutado por muchos, inclusive la respetable publicación “Larousse Gastronomique” da serias dudas a la autoría de Charpentier, alegando que para esa fecha Charpentier no tenía la edad suficiente (ahora aquella época tendría 16 años) como para ser el jefe de la brigada de mesoneros que sirvió al príncipe, lo que sí es un hecho cierto fue que él introdujo en los Estados Unidos la moda por la crépe Suzette.
   Es increíblemente notable que Charpentier defiende su autoría de la crêpe Suzette ya desde la primera página de su libro “Life à La Henri – Being The Memories of Henri Charpentier” publicado originalmente en 1934 por Simon & Schuster, Inc. y republicado en 2001 por The Modern Library, él dice allí que desde los 10 años trabajaba en el Hotel Cap Martin, lugar aparentemente preferido por la nobleza europea “más que sus palacios”, según palabras de Charpentier.
   No es prudente afirmar que Charpentier tiene la paternidad de la crêpe Suzette solo porque él lo haya dicho, y aunque nadie lo haya desmentido, hay razones que aportan peso contra la tesis de Charpentier, dos de ellas son:
  • Auguste Escoffier es el primero en referirse a la receta (pero tampoco se le atribuye la creación) en sus libros y no hace mención de su creador, él usaba jugo de mandarina y Curaçao para aderezar la mezcla de crêpe y mantequilla derretida y azúcar (a la que se agrega el ceste de mandarina)
  • Léon Daudet, en el París vécu (1929), habla de las crêpes llamadas Suzette que alrededor de 1898 era una de las especialidades del Restaurante de Marie (famoso por su oeufs Toupinei y su entrecóte bordelaise), la diferencia es que eran hechas con jamón y sazonadas con brandy “Lo que las mejoraba grandemente” (p.1039, Larousse Gastronomique, en inglés, 1988).
   Otro agravante sería que no existe ninguna confirmación o desmentido por parte del rey Eduardo VII, cuyo silencio parece cómplice ante la incertidumbre.
Hay pocas pruebas para refutar o no el testimonio del chef Charpentier y mientras no se aporten más claves, el interrogante sobre el origen de las crêpes Suzette no será aclarado.


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